MELODIA QUE VA
Como una flecha encendida, volando hacia la vida,
emprendí un camino azul de esperanza,
un azar de la travesía, sin mapa y sin despedida.
Solo sabía que quería ir cielo adentro,
dejándome llevar por los sentires
y por ese impulso invisible que tiene el viento
cuando sabe hacia dónde llevarnos.
Y así comenzó mi peregrinaje, con un solo propósito:
cantar la melodía que me mantiene vivo.
Esa que nació en mi corazón,
que lleva tu nombre entre sus notas
y que, desde el principio, solo quiso ser escuchada por ti.