SOL DE PRIMAVERA
Una mañana cualquiera desperté y, al mirar por la ventana, encontré un rayo de luz. Era el sol que, una vez más, venía a saludarme como lo hace cada día.
Durante la primavera, el sol es símbolo de vida: con su cálido aliento aleja el frío de la noche y despierta, con su energía eterna, todo aquello que parecía dormido. Sin embargo, muchas veces nos acostumbramos tanto a su presencia que dejamos de notar la luz que nos brinda.
Pero aquel día seguí el rastro de ese rayo y pensé en ti, en esa energía especial que transmites sin siquiera darte cuenta, en la manera en que iluminas mis días y haces que todo a tu alrededor cobre vida.
Hay personas que son como soles de primavera: cálidas, luminosas y capaces de llenar de alegría el corazón. Este ramo es para ti, para recordarte cuánto iluminas mi vida y agradecerte por ser esa luz que siempre encuentro, incluso en los días más grises.