TRINO DE TURPIAL
Hay mañanas en las que el silencio parece quedarse suspendido entre los árboles. Entonces aparece el turpial, y con un solo trino basta para despertar el jardín entero.
Su canto no siembra semillas en la tierra, pero sí algo más profundo: una alegría ligera que se posa entre las ramas, entre las flores, entre los corazones que lo escuchan.
Por eso quise regalarte este pequeño jardín. Porque hay personas que llegan a la vida de uno como un trino de turpial: iluminan el día, despiertan sonrisas y dejan en el aire una melodía que alegra el corazón.